La misma lección, con las figuras en movimiento.
Dominar las placas de agar
¿Por qué mantener placas?
Este es el mayor paso de la Academia, tanto en equipo como en paciencia — las placas tardan un par de días en crecer y una colonia elegida algunos más. Pero es también lo que permite que una cepa viva contigo durante años en vez de unas pocas generaciones.
1. El gel mágico
El agar es básicamente una sustancia gelatinosa hecha de algas. Mezclado con mosto de starter normal (DME y agua) y esterilizado 15 minutos a 121 °C en olla a presión, se convierte en una superficie nutritiva sólida y estéril sobre la que crece la levadura. Un hervor normal no basta — las placas están días, y a las esporas les da tiempo a alcanzarlas.
2. Verter las placas
En una habitación sin corrientes (junto a una llama abierta que crea una corriente ascendente estéril que aleja el polvo), vierte con cuidado el líquido caliente en placas de Petri estériles. Deja que se enfríen y solidifiquen.
3. Sembrar en estría para aislar
Moja tu asa esterilizada en una muestra de levadura. Arrástrala suavemente por la superficie del agar en zigzag. Esteriliza el asa, pásala por tus primeras líneas y haz nuevos zigzags. Esto reparte las células cada vez más finas.
¿Quieres probar a sembrar en estría tú mismo, en el juego Siembra en estría?
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4. Cosechar una colonia
Incuba las placas a oscuras, a temperatura ambiente. Tras unos días aparecen puntos blancos individuales: ¡cada punto es una colonia pura crecida a partir de una sola célula de levadura! Recoge una y siémbrala en un pequeño starter en tubo de ensayo, o bien estríala en un tubo inclinado y guarda la cepa en tu biblioteca de levaduras.